En el siglo dieciocho, en Europa, se creía ampliamente que los tomates eran venenosos y se les llamaba 'manzanas venenosas'.
Por qué es cierto
Los europeos adinerados usaban platos de peltre, y la acidez del tomate hacía que el plomo del plato se filtrara en la comida, causando un envenenamiento que se atribuía erróneamente al propio tomate.
Fuente: Smithsonian
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